¿Qué Hago Si Mi hijo Es Acosado (Le Hacen “Bullying”)? | MGH Clay Center for Young Healthy Minds

¿Qué Hago Si Mi hijo Es Acosado (Le Hacen “Bullying”)?

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Posted in: Parenting Concerns

Topics: Bullying, En Español

Hasta hace unos seis o siete años, el término “bullying” estaba prácticamente ausente de nuestro vocabulario diario. De hecho, hace seis o siete años, si uno le hubiera pedido a alguien que definiera “acoso”, probablemente le hubieran dicho que la palabra en sí era antigua y pasada de moda. Evocaba recuerdos de parques infantiles donde los niños robaban el dinero del almuerzo de otros niños, o recuerdos de niños burlándose de otros por ser mas gorditos o por usar frenos en los dientes.

Sin embargo, este ya no es el caso. Desde que sucedieron una serie de eventos de muy alto perfil, muchos de ellos relacionados con Internet (y algunos incluso causando la muerte por suicidio de la persona que está siendo intimidada), el término “acoso” ha quedado estampado en nuestro léxico.

Los niños regresan a casa de la escuela y hablan sobre programas contra el “bullying” en las aulas. Las noticias locales y nacionales hablan habitualmente de la intimidación continua en entornos urbanos, suburbanos y rurales. Los currículos de enseñanza enfatizan cómo reconocer las circunstancias que predicen el comportamiento de intimidación. Y los niños están presentando a sus médicos quejas emocionales y físicas que parecen vincularse directamente con ser víctimas de intimidación.

¿Es esto una epidemia? ¿Es el “bullying” un fenómeno nuevo?

Para responder a estas preguntas, primero debemos definir el término “bullying” ¿cómo conceptualizamos el “bullying?”

¿Qué es exactamente ser un “bully,” o acosador? Resulta que los expertos en sociología, pediatría, educación y psicología ofrecen una variedad de definiciones algo similares. En general, todas estas descripciones se basan en la noción de un claro poder diferencial en el que una persona más poderosa maltrata y se aprovecha de una persona menos poderosa.

Esto, por supuesto, abre el tema de la intimidación a entornos fuera del aula y el patio de la escuela. Los equipos deportivos, las actividades extracurriculares e incluso los lugares de trabajo están sujetos a conductas de intimidación. Es importante destacar que los expertos evitan definir la intimidación como la simple presencia de un poder diferencial. Siempre habrá un jefe en el trabajo. Siempre habrá niños más fuertes, niños “más populares” y niños más inteligentes. Cuando estos individuos ejercen su ventaja relativa de manera maligna y sádica sobre otros individuos, se dice que ocurre el acoso.

Veamos un escenario hipotético similar a algunos ejemplos trágicos más recientes:

Rob, un niño de 13 años, llegó a su nueva escuela secundaria a fines de diciembre del séptimo grado. Como la madre de Rob era oficial en el ejército, la familia de Rob se mudaba con frecuencia. Sin embargo, este fue su primer mudanza como estudiante de secundaria. En otras palabras, los deseos de aceptación y pertenecimiento de grupo normales de esta edad, fueron especialmente fuertes para Rob cuando llegó a su nueva escuela.

Rob sintió esta dinámica y luchó por adaptarse a un nuevo sistema. Como una forma de dejar que otros supieran algo sobre él, se apegó a su identidad como un niño del ejército. Llevaba chaquetas del ejército y botas a su escuela donde los otros niños tenían un estilo “preppy.” Hablaba con el acento sureño de sus padres, aunque ahora estaba en una escuela en los suburbios de Sacramento, California. Orgullosamente les dijo a todos los que conoció que su madre ya había sido desplegada tres veces a participar en conflictos militares en el extranjero.

Sin embargo, Rob no era un buen atleta, y a menudo era un estudiante mediocre. A medida que sus cuentos se volvieron más agotadores para los otros estudiantes, un grupo de niños comenzó a burlarse de él en Facebook. Uno de los estudiantes le envió a Rob una falsa “solicitud de amistad,” y Rob interpretó el gesto como una señal genuina de buena voluntad. Él respondió con entusiasmo sobre lo feliz que estaba “por haber encontrado un amigo que era diferente de los otros imbéciles en esta escuela,” y su respuesta fue compartida posteriormente con la mayoría del alumnado.

El acoso en línea continuó, y pronto se tornó en una mezcla de aislamiento ocasionalmente llegando a insultos e incluso altercados físicos. Rob se quejó al consejero, pero no se lo dijo a sus padres; de hecho, estaba avergonzado de que le costara tanto adaptarse. La escuela no tomó medidas, y le dijeron a Rob que era mejor ignorar a los otros niños. Sin embargo, la intimidación continuó, y en un lluvioso sábado por la tarde, Rob intentó ahorcarse en su habitación. Su padre lo descubrió antes de que se hiciera un daño real, y Rob fue hospitalizado psiquiátricamente. El psiquiatra que lo vio pensó que tal vez estaba deprimido, pero todo lo que Rob pudo notar fue el maltrato de los otros niños.

Entonces, ¿esto es realmente intimidación?

Si.

Hay una clara diferencia de poder provocada por la posición de Rob como un extraño a la cultura de esta escuela y recién llegado a la escuela. Aunque no hay un solo acosador, los acosadores se incitaron mutuamente, y Rob claramente no agradeció las burlas. Uno podría estar tentado a argumentar que Rob no debería haber llamado a los otros estudiantes “imbéciles,” pero ese es un tema independiente de si la forma en que trataron a Rob fue merecida. No importando lo que hizo Rob, no fue justo que él padeciera el acoso casi constante que sufrió.

Los estudios de escenarios de intimidación señalan un triángulo de actores: hay acosadores, los que son acosados y espectadores. Otros análisis han identificado que los espectadores tienden a desviar sutilmente la atención del acosador desde ellos mismos hacia el acosado; por esta razón, han sido llamados los “titiriteros,” ya que hacen todo lo posible para perpetuar la situación para evitar peligro sobre ellos mismos.

Este modelo sugiere una forma de abordar el acoso en las escuelas: nadie en la escuela debe quedar fuera del debate.

  • Se puede ayudar a los niños que se burlaron de Rob a comprender que el comportamiento de Rob no les dio un permiso absoluto para abusar de él.
  • Se puede ayudar a Rob a reconocer que llamar a los otros estudiantes “imbéciles” le hizo aún más difícil la adaptación.
  • Los niños que de hecho, eran conscientes de la situación pueden ser cuestionados sobre por qué no intervinieron.

En las escuelas donde se ha empleado este tipo de táctica (a menudo utilizando ejercicios de actuación y largas discusiones), la incidencia de intimidación ha disminuido drásticamente.

¿Pero qué hay de Rob? ¿Está deprimido? No necesariamente.

Nueve de cada 10 niños que intentan suicidarse de manera seria sufren de un síndrome psiquiátrico grave, y la depresión es la más común. Pero 1 de cada 10 de estos niños sufre decepciones sociales graves como en el caso de Rob. Estos niños no necesariamente tienen un síndrome psiquiátrico. La única forma en que sus padres pueden saber sobre el sufrimiento de Rob es preguntarle a Rob y a sus maestros cómo se siente. Los maestros mismos deben estar capacitados para reconocer situaciones como la de Rob, y muchas escuelas han instituido capacitaciones especiales para maestros que les enseñan cómo abordar estos problemas difíciles.

Padres:

  • Pregúntele a su hijo si otros niños lo están tratando bien.
  • Pregunte a los profesores.
  • Observe cómo interactúa su hijo con sus compañeros.
  • Esté pendiente del acoso en redes sociales tanto como le sea posible.

Finalmente, aunque Rob no cumpla con los criterios que categorizan a la depresión clínica, ciertamente podría necesitar algo de ayuda. La escucha atenta por parte de sus padres, la oportunidad de comenzar de nuevo con los niños en la escuela y un consejero experto en adolescentes, son absolutamente necesarios para que Rob procese adecuadamente lo que sucedió y siga adelante. Del mismo modo, las intervenciones en la escuela también ayudarán a prevenir futuros episodios de comportamiento de intimidación.

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Steven Schlozman

Steven Schlozman, Contributor

Steven Schlozman, M.D. is a contributor to The MGH Clay Center for Young Healthy Minds, and a staff child and adolescent psychiatrist at Massachusetts General Hospital. He is also an ...

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